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jueves, 16 de mayo de 2013

Bufandas para chico


Una de las mayores ventajas que tiene andar metida en el mundo lanoso es esa maravillosa cantidad de regalos que dejas de comprar para acabar haciéndolos tu mism@. Lo cual acaba siendo un poco estresante en épocas señaladas como la navidad, pero la verdad es que tiene su recompensa. Y no sólo por la pasta que te ahorras, que también, sino por que al final tus regalos acaban teniendo mas encanto que los de cualquiera ya que suelen ser bastante personalizados ademas de artesanales. 

Hoy os voy a mostrar dos ejemplos bastante gráficos a la vez que clásicos: las socorridas bufandas. 

A priori puede parecer un regalo un poco estándar (como cuando a tu abuela le regalas una colonia), pero si son 100% handmade acaba siendo un regalo de lo mas personal y único, pues jamás habrá dos iguales. Particularmente si las hace alguien como yo, poco amiga de contar vueltas y puntos... 


En ambos casos el destinatario era un chico. De hecho, el mismo chico. 

La primera de ellas está hecha a ganchillo, con una lana gordita negra (ahora mismo no sabría decir el número de ganchillo, pues la hice antes de tener el blog), a medio punto alto. Le planté unos flecos y a correr. A gusto del destinatario, he de aclarar. Funcional, fácilmente combinable y super versátil. Porqueelnegroesuncolorquevacontodo, ya sabéis.

La segunda es mimasmejorfavorita de las dos. Está tejida a dos agujas a punto elástico (uno del derecho, uno del revés), lo que hace que sea no muy ancha pero abrigadita, pues los puntos se "montan" uno sobre el otro. Se teje mas lentamente que el ganchillo y a mi particularmente se me hace mas rollo andar con los palos para arriba y para abajo, cosa que no me gusta nada y a mi modo de ver es uno de los inconvenientes principales respecto al ganchito mágico. Pero para gustos colores, vaya.

Está tejida a dos colores: un rojo/granate muy bonito con el mismo número de vueltas en las puntas en ambos lados y un gris clarito en el "cuerpo" de la bufanda. Los colores los elegí partiendo de un jersey y una chaqueta que tiene el receptor del regalo en esos mismos tonos (ambas prendas de estilo universitario), y creo que son todo un acierto. No deja de tener color y ser masculino pero con un aire mas informal y juvenil que el negro cucaracha o "look total black" que dicen las modernas.

En ocasiones es un poco rollo hacer alguna cosita que otra para los chicos, pues tienen un campo mas limitado que las chicas a la hora de inspirarnos tanto en tonos, formas, tejidos y motivos (por muy modernos que seamos, yo no veo a un chico con un chal calado en fucsia y con cuatro floripondios plantaos... que queréis que os diga). Así que ahí van algunas ideas... aunque a estas alturas no estemos en temporada bufandil :)

jueves, 14 de marzo de 2013

Mi primera manta

Hola!
Quiero enseñaros el primer gran proyecto en el que me metí. Aprendí a tejer con dos agujas viendo una y otra vez un video del programa Tricotosas, que enseñaba como montar puntos y tejer a punto bobo o del derecho.

Tejía una y otra vez, haciendo y deshaciendo, con unos puntos supermegaapretados de tal forma que parecía que tejía chalecos antibalas. Y cuadrado va, cuadrado viene, pensé que sería relativamente fácil tejer muchos cuadraditos y juntarlos para hacer una manta calentita para el sofá.

Fué facil, si... ¡Pero muy largo de hacer! Digamos que fue mi primer proyecto, y mi primer UFO (unfinished object - objeto inacabado, que llaman las entendidas). 

Particularmente me encontré con las siguientes dificultades:
  • Pese a ser los mismos ovillos en diferentes colores, tejía el mismo número de puntos y me quedaban desiguales los cuadrados según el color. Es decir, tejía 20 puntos del derecho y me salían mas centímetros de ancho de un color que de otro. Lo cual es un marrón, porque tienen que ser cuadrados iguales de tamaño
  • Resultó que con un ovillo hacía dos cuadrados. Solo dos!!! Si sois mas de números que de letras podeis calcular rapidamente cuantos ovillos lleva la manta encima...
  • Consecuentemente, pesa un quintal. Pero se agradece, porque por el norte el invierno es muy frio! Eso si, cuando se lava, monopoliza la lavadora.
  • Unir los cuadrados. A crochet me quedaba gordísimo y horrible, ademas de desigual entre derecho y revés (yo la quería reversible). Así que con las lanas sobrantes y aguja lanera las uní bastamente como buenamente pude. Queda un tanto tosco, pero no me disgusta el efecto. 
Los cuadrados son de unos 18x18 cms c/u, colocados en 7x10. Como era para sofa no necesitaba unas medidas determinadas como en el caso de la cama, asi que tampoco le di gran importancia a ese aspecto. Y este es el resultado final... ¿Que os parece? No sera la mas preciosa del mundo, ¡pero a mi me encanta! Amor de madre, supongo.